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Hacemos pajaritas a mano, artesanía con mucha clase

¿Quieres conocer la historia de cómo empezamos a crear pajaritas artesanales con tanto estilo?

Sigue leyendo, te contamos el inicio del proyecto y cómo elaboramos nuestras pajaritas a mano.

Muchas veces las grandes ideas surgen a partir de pequeñas cosas o, simplemente, por casualidad. Hace un tiempo,mi querido ahijado hacía su Primera Comunión y me pidió que le hiciera una pajarita para ese día de fiesta. ¿Y qué le iba a decir yo?: “¡Claro, por supuesto!”. Así que una mañana decidí ir de compras y sumergirme en el mundo de las telas. No había vuelto a una tienda de telas desde que mi madre dejó de hacerme vestidos. Soy más de mercadillo: de buscar y rebuscar entre retales aquel chollo que me inspire a coser algo para mí o para los demás. Así que encontré una pequeña tienda cerca de mi calle, la de toda la vida, en la que aparecen desde telas para cortinas, hasta ante, piel o telas de fantasía para carnaval. Es tan pequeña que tiene telas expuestas hasta en el techo, colgadas a modo de jamones de pata negra en una bodega. Fue en ese momento cuando supe que me iba a encantar pasar un par de horas buscando las mejores opciones para el encargo de mi ahijado.

Así que me puse a explorar, a buscar en todos los rincones, a sumergirme en cada color y, sobre todo, a tocar. Cada tela tiene su textura y cada textura inspira una pieza distinta. Indudablemente, el asesoramiento de las chicas que trabajan allí es vital, porque solo ellas disponen de la información para saber en qué rincón se esconde lo que estás buscando. Y así fue: mirando un muestrario surgió la inspiración. Elegí, compré y confeccioné varios modelos para que mi ahijado escogiera la que más le gustara, con la que se sintiera más cómodo frente al espejo. Fue una experiencia maravillosa.

El gran día llegó y mi ahijado lució como nadie mi creación. La familia me felicitó por el trabajo realizado, pero es mi familia, ¿qué me van a decir ellos? Por eso no hice caso cuando empezaron a animarme a hacer más pajaritas y crear mi propia tienda de pajaritas artesanales. Los primeros encargos fueron para mi hermano: pajaritas con tirantes a juego. Y a base de coser, probar, modificar patrones y cometer errores, surgió mi estilo: el estilo Cuarenta Pajaritas. Los primeros pedidos también llegaron, y con la ayuda inestimable de la persona que me enseñó a coser y que me enseñó a ser quien soy, conseguí entregarlos con éxito. Esa persona no podía ser otra que mi madre. Y esas primeras piezas marcarían el inicio de mi colección, una colección de pajaritas exclusivas y hechas siempre a mano, para hombre, para mujer, para niño, y sí, también para mascotas.

Sigo sumergiéndome varias horas hasta encontrar la tela que inspire cada diseño. Nunca voy con ideas predeterminadas a la tienda. Busco los colores más sugerentes, los estampados más originales, los tejidos con la calidad adecuada… y siempre dejo que la inspiración surja en el momento. Es como ir al mercado: buscas el producto más fresco y de temporada para asegurarte el éxito en el plato final.

En cuanto al nombre del proyecto, esa es otra historia. El primer nombre escogido no cuajó. Con el paso de los meses, alguien pensó lo mismo que yo y llegó a enamorarse del mismo nombre que yo había elegido, con el que ya me identificaba… así que no me quedó más remedio que buscar otra opción. Nunca encontraba el momento de sentarme a pensar y creo que ese era el problema: no tenía que sentarme a pensar, sino esperar a sentir. Las telas las escojo por las sensaciones que me transmiten, así que el nombre debería surgir de la misma manera.

Con el inicio del 2018 llegó una buena noticia, ¡estaba embarazada! Mi mente empezó a pensar en lo que eso supondría, en todo lo que cambiaría, en todo lo que vendría. En el 2018 iba a traer al mundo 2 cosas maravillosas: un hijo y una gran ilusión, una oportunidad de cumplir mis deseos, y todo ello ¡con casi 40 años! ¿Será el mejor momento? ¿Será muy tarde? Y así es como el número 40 empezó a rondar mi cabeza un día tras otro, a obsesionarme. Estaba presente en todas las conversaciones y casi sin darme cuenta, en un viaje en coche con mi marido, surgieron los nombres para mis 2 ilusiones: el nombre de mi hijo es Mario, y el de mi empresa Cuarenta Pajaritas.

Si eres de esas personas a las que les gusta comprar artesanía y también las pajaritas, este es tu sitio. Te esperamos en nuestro taller, en el que siempre estamos diseñando y creando nuevas pajaritas.

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